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Hoy día, existe una gran preocupación sobre el
ambiente natural - contaminación del aire y del
agua, desperdicios industriales,
sobredesarrollo, destrucción de la
Naturaleza. Además, con la llegada de los
problemas ambientales globales, el ambiente ya
no es sólo una preocupación local. "No en mi
barrio" ya no es posible en muchos casos.
Mucho de la destrucción ambiental está
causada por nuestro sistema de terratenencia.
Cuando crece una comunidad, áreas grandes se
compran para la especulación. Esto resulta en
un avance a saltos extremos de gentes siempre
buscando las afueras para encontrar tierras de
costo razonable. Así todas las condiciones
necesarias para que una población creciente se
extienda mucho lo que les hace más caros el
transporte, los servicios de agua, electricidad,
basura, teléfono, mercados y otras
necesidades.
Si esta condición fuera corregida, la gente y las
industrias podrían extenderse desde los centros
poblados en una medida más normal, evitando
así el desperdicio, el gasto excesivo, y la
invasión prematura de la Naturaleza.
El impuesto sobre el valor de tierras haría esta
condición posible porque entonces la gente
podría adquirir la posesión de terrenos más
cerca de los centros a un costo más bajo.
Además, la gente podría gozar de las ventajas
de la cultura urbana tanto como la proximidad a
la Naturaleza, en vez de como ahora, o
enlatados en la ciudad o asentados tan lejos
que los beneficios urbanos no son
convenientemente accesibles. El problema
ambiental empeora donde la tierra está
monopolizada a su peor extremo. En Brasil se
lamenta la destrucción de las selvas. Gente
enlatadas en la favelas urbanas salen para
trabajar en áreas que no son apropiadas para
la agricultura porque la mejor tierra agrícola
está en manos de algunos pocos latifundistas.
Una aplicación del impuesto sobre valores de
tierras arreglaría esta situación. Las mejores
tierras se harían disponibles y la gente no
tendría que recurrir a las selvas.
También encontramos que en los países de
África, comunidades enteras son forzadas por
los grupos dominantes a ubicarse sobre tierra
ociosa no apropiada para la habitación. La
situación difícil de la gente desheredada se
atribuye muchas veces a la alta población o al
uso excesivo de la tierra, pero la causa real es el
monopolio de la tierra.
Muchas veces, las medidas promovidas por los
ambientalistas para mejorar la situación
requeriría mucha regulación y restricción de la
libertad del individuo, tanto como un nivel de
observación y control que llegaría a ser muy
difícil de mantener. Bajo el sistema del
impuesto sobre el valor de tierras, con la
eliminación de los otros impuestos, buenas
condiciones ambientales serían mucho más
fáciles de obtener. Se podría confiar en un
mayor sentido del control voluntario y
observación por la comunidad, en vez de
aumentar las regulaciones impuestas por el
gobierno.
La gente está llegando a estar profundamente
preocupada sobre las consecuencias de
depender de combustibles de origen fósil y
esperan cambiar esta dependencia, tan pronto
como sea factible, a fuentes de energía que
contaminen menos. El sistema de impuestos
sobre el valor de tierras daría un incentivo
significante hacia este fin. En el estado
corriente de la tecnología, los recursos como la
energía solar todavía no son competitivos en
costo a los combustibles de origen fósil. Sin
embargo, las industrias de energía reciben
varios subsidios indirectos, y las técnicas para
usar carbón y petróleo han sido refinadas por
más que cien años. Una causa mayor de esto ha
sido la capacidad de ser dueño de las mismas
fuentes potenciales de energía, en la tierra.
¡Pero no es posible ser dueño del sol! Las
ganancias del petróleo y del carbón vienen
mayormente de la tierra, mientras que las
ganancias de varias formas de energía solar
vienen casi exclusivamente del capital. Un
impuesto que recaude la renta de tierras, y
elimine el cargo del impuesto sobre el trabajo y
el capital, pondría la industria de la energía
solar en una posición más equitativa frente a
las grandes - ambientalmente destructivas -
industrias de combustibles de origen fósil.
Los ambientalistas necesitan aprender el
remedio del Impuesto Único sobre el valor de
la tierra como una medida para mejorar el
ambiente.
 El "Dover Jail Single Tax Club", parte de un grupo de "vagabundos degenerados" que viajaban por el Estado de Delaware (EE.UU.) en los años1890 intentando convencer a los ciudadanos a adoptar el Impuesto Único. Aunque estos "necios de la sociedad" fracasaron en su gran propósito, aparentemente lograron divertirse bien. Una parte de su herencia, "la colonia del Impuesto Único" de Arden, en Delaware, prospera hasta hoy día.
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