7. La Renta de la Tierra y el Ambiente

 
                

Hoy día, existe una gran preocupación sobre el ambiente natural - contaminación del aire y del agua, desperdicios industriales, sobredesarrollo, destrucción de la Naturaleza. Además, con la llegada de los problemas ambientales globales, el ambiente ya no es sólo una preocupación local. "No en mi barrio" ya no es posible en muchos casos.

Mucho de la destrucción ambiental está causada por nuestro sistema de terratenencia. Cuando crece una comunidad, áreas grandes se compran para la especulación. Esto resulta en un avance a saltos extremos de gentes siempre buscando las afueras para encontrar tierras de costo razonable. Así todas las condiciones necesarias para que una población creciente se extienda mucho lo que les hace más caros el transporte, los servicios de agua, electricidad, basura, teléfono, mercados y otras necesidades.

Si esta condición fuera corregida, la gente y las industrias podrían extenderse desde los centros poblados en una medida más normal, evitando así el desperdicio, el gasto excesivo, y la invasión prematura de la Naturaleza.

El impuesto sobre el valor de tierras haría esta condición posible porque entonces la gente podría adquirir la posesión de terrenos más cerca de los centros a un costo más bajo. Además, la gente podría gozar de las ventajas de la cultura urbana tanto como la proximidad a la Naturaleza, en vez de como ahora, o enlatados en la ciudad o asentados tan lejos que los beneficios urbanos no son convenientemente accesibles. El problema ambiental empeora donde la tierra está monopolizada a su peor extremo. En Brasil se lamenta la destrucción de las selvas. Gente enlatadas en la favelas urbanas salen para trabajar en áreas que no son apropiadas para la agricultura porque la mejor tierra agrícola está en manos de algunos pocos latifundistas. Una aplicación del impuesto sobre valores de tierras arreglaría esta situación. Las mejores tierras se harían disponibles y la gente no tendría que recurrir a las selvas.

También encontramos que en los países de África, comunidades enteras son forzadas por los grupos dominantes a ubicarse sobre tierra ociosa no apropiada para la habitación. La situación difícil de la gente desheredada se atribuye muchas veces a la alta población o al uso excesivo de la tierra, pero la causa real es el monopolio de la tierra.

Muchas veces, las medidas promovidas por los ambientalistas para mejorar la situación requeriría mucha regulación y restricción de la libertad del individuo, tanto como un nivel de observación y control que llegaría a ser muy difícil de mantener. Bajo el sistema del impuesto sobre el valor de tierras, con la eliminación de los otros impuestos, buenas condiciones ambientales serían mucho más fáciles de obtener. Se podría confiar en un mayor sentido del control voluntario y observación por la comunidad, en vez de aumentar las regulaciones impuestas por el gobierno.

La gente está llegando a estar profundamente preocupada sobre las consecuencias de depender de combustibles de origen fósil y esperan cambiar esta dependencia, tan pronto como sea factible, a fuentes de energía que contaminen menos. El sistema de impuestos sobre el valor de tierras daría un incentivo significante hacia este fin. En el estado corriente de la tecnología, los recursos como la energía solar todavía no son competitivos en costo a los combustibles de origen fósil. Sin embargo, las industrias de energía reciben varios subsidios indirectos, y las técnicas para usar carbón y petróleo han sido refinadas por más que cien años. Una causa mayor de esto ha sido la capacidad de ser dueño de las mismas fuentes potenciales de energía, en la tierra. ¡Pero no es posible ser dueño del sol! Las ganancias del petróleo y del carbón vienen mayormente de la tierra, mientras que las ganancias de varias formas de energía solar vienen casi exclusivamente del capital. Un impuesto que recaude la renta de tierras, y elimine el cargo del impuesto sobre el trabajo y el capital, pondría la industria de la energía solar en una posición más equitativa frente a las grandes - ambientalmente destructivas - industrias de combustibles de origen fósil.

Los ambientalistas necesitan aprender el remedio del Impuesto Único sobre el valor de la tierra como una medida para mejorar el ambiente.


El "Dover Jail Single Tax Club", parte de un grupo de "vagabundos degenerados" que viajaban por el Estado de Delaware (EE.UU.) en los años1890 intentando convencer a los ciudadanos a adoptar el Impuesto Único. Aunque estos "necios de la sociedad" fracasaron en su gran propósito, aparentemente lograron divertirse bien. Una parte de su herencia, "la colonia del Impuesto Único" de Arden, en Delaware, prospera hasta hoy día.


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