5. Algunas Preguntas Típicas

 
                

¿Debe ser recaudado el 100% de la renta?

Henry George sugirió que se dejara un porcentaje de la renta a los terratenientes, suficiente para estimularles a que continuen siendo dueños de sus tierras. Ellos recaudarían la renta de sus arrendatarios pagando todo, menos su porcentaje, al tesoro público. Entre el 5% y el 10% sería una comisión razonable por sus servicios; así que sería un 90% - 95% el impuesto sobre la renta. Este método, dijo George, liberaría al gobierno del cargo de alquilar tierras.

¿Sería la renta una fuente suficiente de ingresos públicos?

La renta total en EE.UU. nunca ha sido calculada. (La práctica irregular de asesoramiento no indica el valor verdadero de la tierra. La renta también se disfraza de varias maneras. Por ejemplo, se cuenta en ganancias de acciones y bonos.) Algunos dicen que la renta no sería suficiente para los presupuestos totales nacionales, estatales y locales. Pero se puede esperar que el Impuesto Único, por un lado, produciría buenos ingresos al gobierno y, por otro lado, daría el resultado de un gran aumento en la producción de riqueza, con un aumento en todas las ganancias - renta, capital y salarios.

Entonces, (si no desde el inicio) dentro de poco tiempo la renta debe satisfacer todas las necesidades legítimas de la gobernación. Hay quienes dicen que la renta puede sobrepasar las necesidades de la gobernación. En ese caso, el exceso de fondos se podría usar para cancelar la deuda pública y el sobrante podría distribuirse como bonos a todas los ciudadanos. En todo caso, aún si el fondo de renta no fuera suficiente para cubrir el costo de todos los servicios públicos, siendo la fuente más apropiada de financiación pública, debe ser completamente gastado antes de que se recurra a otros impuestos.


En 1886, siete años después de que fuese publicado Progreso y Miseria, Henry George era internacionalmente célebre. El Partido Unido del Trabajo (United Labor Party), de Nueva York, le llamó a ser su candidato por alcalde. ¡Lo hicieron habiendo reunido, de acuerdo con lo pedido por George, 30.000 firmas pidiéndole que compitiera en las elecciones! George lo hizo bien, ganando más votos que Theodore Roosevelt, pero ganó Abraham Hewitt, un Demócrata reclutado por la "Máquina Tammany" para defenderse contra la amenaza de George. La revista Puck frecuentemente hacia sátiras de George durante este período. Aquí se le ve representado levantando el mundo del trabajo sin nada más para sostenerle que "teorías" nebulosas.


¿Cómo debe ser repartida la renta?

Con solamente un solo impuesto, ¿cómo sería repartido entre los gobiernos locales, estatales y federales? Una propuesta es que se recaude toda renta al nivel local: los gobiernos locales pasarían un porcentaje al gobierno estatal, que a su vez pasaría un porcentaje al gobierno federal. Este es el método normalmente empleado entre los gobiernos estatales y locales cuando los impuestos de bienes raíces son recaudados al nivel estatal. Fue usado también por el gobierno federal de EE.UU. cuando recaudaba impuestos de bienes raíces entre 1789 y 1861, que eran repartidos a los Estados según su población, como era indicado por la Constitución.

Otra propuesta es que cada nivel de gobierno imponga el impuesto directamente sobre el tipo de tierras que le corresponde -los municipios a las tierras dentro de sus áreas; los Estados sobre tierras dentro de sus áreas pero fuera de los municipios, como tierra de agricultura; y el gobierno federal sobre recursos naturales tales como tierras petroleras, minas, bosques y vías de agua. En la práctica, este método está ya parcialmente usado.

Se ha incrementado en años recientes el debate sobre la disposición de recursos que pasan por varias territorios. El debate sigue sobre el derecho de una nación a declarar sus derechos de explotación de minerales en el suelo del mar. El control de los ríos que fluyen por los territorios de muchas naciones es un tópico muy sensitivo. El fenómeno de contaminación atmosférica global nos ha obligado a ver el ambiente de la Tierra como un recurso a compartir por todos. Extender el concepto de la recaudación pública de la renta de tierras a la discusión internacional puede ofrecer una manera pacífica y positiva de resolver los conflictos que se están intensificando sobre el acceso y uso de los recursos naturales. Convenios internacionales tratando como propiedad común la Antártica, el espacio y los océanos del mundo han tomado los primeros tímidos pasos en esta dirección.

Con el impuesto único, ¿cómo serían evaluados los valores de tierras? ¿Cómo se puede separar el valor de la tierra del valor de los mejoramientos?

De manera muy semejante como se hace hoy día por los asesores y agentes de bienes raíces. El valor de tierra es habitualmente calculado simplemente al saber su tamaño y ubicación. Cuando se destruye un edificio, el valor de la tierra queda. A menudo, el dueño de la tierra y el dueño del edificio son dos partes distintas.

Si una persona es dueña de un lote de ciudad que tiene un edificio, ¿qué estorbaría a otro ofrecer pagar un impuesto más alto del que podría pagar el primero, sacándolo así del edificio al primero?

El Impuesto Único no es un método de nacionalizar tierra para alquilarla al que pueda pagar el máximo. Es un método de imposición. No sólo estorbaría sino que negaría totalmente que se saque a alguien injustamente de su edificio. El impuesto cae sobre los terratenientes en proporción al valor de sus tierras. Este valor se determina por el mercado de bienes raíces - por las demandas de toda la comunidad - y no por ofertas de precios arbitrarios.

Una mujer rica tiene una mansión grande; una viuda pobre tiene una casa pequeña en un lote adjunto, del mismo valor. ¿Es correcto que las dos paguen el mismo impuesto?

No hay ninguna razón justa por la cual la comunidad no deba cobrar a viudas pobres igual (por monopolizar tierras valiosas) que cobran a mujeres ricas. En ambos casos es un privilegio especial que debe pagarse. Por nuestra simpatía por la viuda insólita de esta situación, no olvidemos la muchedumbre de viudas que no sólo no viven al lado de mansiones sino que no tienen donde vivir por falta de permisión de un terrateniente. Ellas encontrarían más fácilmente un lugar para vivir, bajo el sistema del Impuesto Único que lo que pueden ahora.

Aunque algunos han ganado dinero por ser dueños de tierras, ¿no es que otros han perdido? ¿No es así que las pérdidas cancelan las ganancias?

Posiblemente; pero lo que pierda el especulador, la comunidad no lo gana. Al contrario, lo que el especulador gana, la comunidad sí lo pierde. Entre la especulación de tierra y la comunidad, las pérdidas no pueden justamente balancear con las ganancias. A propósito, el impuesto sobre valores de tierras aboliría esas "pérdidas no merecidas" tanto como ganancias no merecidas.

¿Por qué señalar los terratenientes como el objeto de los impuestos? ¿No hay otros tipos de ingresos no merecidos (como una obra de arte que aumenta su valor)?

Toda riqueza viene de sólo de tres fuentes – tierra, trabajo y capital. La tierra no es un objeto de producción humana. Los seres humanos no pueden vivir sin acceso a la tierra. En esta consideración es única. Ningún otro "ingreso no merecido" se compara con la renta en importancia. Todo otro aumento en valor se puede averiguar que llega del trabajo y el capital como su fuente de producción. Una obra de arte puede ser única, pero a menos que sea robada, su transferencia de mano en mano se justifica moralmente. Y ser dueño de ella no niega a nadie de la manera de ganar la vida – ni aun el medio de crear una nueva obra de arte.

Si alguien compra tierra con buena fe, bajo las leyes con que vivimos, ¿no tendría esa persona derecho a compensación por la pérdida personal si el cambio de impuesto le quita el valor de su tierra?

Aun ahora, si un terrateniente no paga sus impuestos, su tierra se confisca por el gobierno, sin compensación. Los títulos de propiedad de tierra y los impuestos son asuntos de la política general pública; son de carácter legislativo y no contractual. Títulos de valores de tierras y privilegios de estar exento de impuestos se pueden abolir por la voluntad del pueblo. El derecho reservado del pueblo de terminar concesiones de valores de tierras es ciertamente una parte de cada concesión de tierra como si fuera escrito literalmente en el cuerpo del documento. Desde que fue escrito Progreso y Miseria, ha habido un cuerpo significante de opinión pública a favor del impuesto sobre el valor de tierras, y la propuesta ha sido aplicada en varias partes del mundo. Por lo tanto, se ha anunciado que hay un movimiento en progreso con el propósito de recaudar la renta del suelo por métodos correctos. Mientras crece este movimiento no se puede permitir que la gente apueste a que fracase y que cuando pierdan sus apuestas llamen al gobierno que les recompense por sus pérdidas. Tome nota también que los títulos de propiedad se quedarán como antes. La tierra será igual de buena como antes - aun mejor - para construir o producir.


Aquí está otra imagen de Puck: "McGlynn Entre los Dos Papas" presenta el Padre Edward McGlynn, el dinámico y popular sacerdote de Nueva York, como indeciso entre la autoridad de la Santa Iglesia y las teorías de Henry George. McGlynn fue llamado a Roma para responder sobre su devoción a la causa de George, y se negó a ir -- hecho que causó que se le excomunicara. La encíclica clave del Papa León XIII, Rerum Novarum, fue una gran denuncia de las ideas de George. Progreso y Miseria fue ubicado en la lista de títulos prohibidos de la Iglesia. Sin embargo, Henry George publicó una carta abierta al Papa, llamada La Condición del Trabajo. Más de una década después, Edward McGlynn escribió una declaración doctrinal, para que le inscribieran de nuevo como sacerdote, que fue una pura declaración de la filosofía georgista -- y examinada, la Iglesia no vio nada herético en ella. De hecho, la Iglesia Católica, hasta hoy día, nunca ha resuelto la contradicción entre su aprobación de la declaración de McGlynn y la bendición práctica de la propiedad privada de tierras del Papa León XIII, que sigue como la posición oficial de la Iglesia.


 Continuar